Primer Certamen de Dulzaineros del Toro de la Vega
Se celebró el día 17 de Julio de 1988, domingo, en el Salón de Actos de la Asociación Cultural Amigos de Tordesillas. A la convocatoria del certamen acudieron los siguientes dulzaineros:
Jorge Bayón Muñoz (dulzainero).
Begoña Fernández Gómez (caja).
José Luis Castán Pérez (dulzainero).
José Gutiérrez Yuguero (caja).
Jonás Ordóñez Laguna (dulzainero).
Gregorio Ordóñez Boal (caja).
Rafael Cubillo Martín (dulzainero).
Fernando Zarzosa Martínez (caja).
Librado Rogado Terradillos (dulzainero).
Juan José Garcillán Bernardos (dulzainero).
Antonio Rogado Terradillos (caja).
Asistieron al acto los Fiscales de Campo y Cátedra del Patronato del Toro de la Vega, miembros de la asociación y público en general.
Presidieron el acto: don Antonio Santander de la Cruz (presidente de la ACAT y Gran Maestre de la Orden del Toro de la Vega, don Ramón Muelas (Fiscal de Campo) y don Jorge Bayón Muñoz (Fiscal de la Cátedra de Música).
Comenzó la reunión con unas palabras de D. Antonio Santander con las que agradeció la presencia de los dulzaineros y señaló la importancia de los mismos como conservadores y transmisores del folklore vivo; interpretó el término "folklore" como "aquella música racial y autóctona conservada por los pueblos y que sabe llegar al corazón". Señaló como objetivo de la Asociación la promoción y exaltación de los dulzaineros y les brindó el marco de la Asociación para que en 1994, 500 aniversario del Tratado de Tordesillas, se celebre allí un gran encuentro de dulzaineros a nivel universal.
En segundo lugar habló D. José Ramón Muelas, Fiscal de Campo, para explicar las razones de este primer certamen; entre otras reconocer al dulzainero como participante en el Torneo con su dulzaina, como sacerdote y oficiante de una de las religiones más antiguas de la humanidad en cuanto que es responsable de guardar y transmitir las tradiciones de un pueblo: "es la llave entre el pasado y el futuro".
Don Jorge Bayón habló de cómo se pretendía que fuera un Dulzainero del Toro de la Vega:
Contenido de su discurso:
Finalidades de este Certamen:
- Enaltecer y dignificar la figura del Dulzainero.
- Promover los encuentros de los mismos para:
- Intercambiar opiniones.
- Dar a conocer sus obras.
- Hacer públicas sus decisiones.
- Promover la creación de nuevas obras para este instrumento.
Se crea el título de Dulzainero del Toro de la Vega que designa y define un modo de actuar particular.
La figura del dulzainero:
El dulzainero no es solamente un músico, es guardián de la tradición. El tocar la dulzaina es un rito, un símbolo. Cuando se toca la dulzaina se abre la puerta del alma del pasado y nos unimos con tantas y tantas generaciones que han ido construyendo la forma de ser de nuestra tierra. Tocar la dulzaina es fusionarse con la tierra misma, hacerse pino, trigo, o atalaya en la meseta. El dulzainero es el alma de Castilla y se constituye en un símbolo espiritual de estas tierras.
Características de un Dulzainero del Toro de la Vega:
Conocedor del instrumento
Conocedor de las melodías tradicionales.
Investigador:
- del pasado
- de nuevas posibilidades
Creador: de nuevas formas y melodías.
Maestro.
Dignificador de la dulzaina.
Hidalgo.
Una vez explicadas ampliamente estas características se pasó al comentario de lo que habría que hacer antes del próximo certamen, que se celebraría el año próximo: trabajos de investigación y creación. También se habló de la difusión de estos trabajos, que dependería del presupuesto económico disponible y se haría a través de conferencias y publicaciones.
Don Juan José Garcillán inició el turno de intervenciones señalando algunos de los aspectos negativos que se dan dentro del gremio de dulzaineros: criticó a aquellas personas que sin tener la debida preparación musical se lanzan a tocar en público, cosa que perjudica al resto de dulzaineros. Habló también de la necesidad de cuidar a las nuevas generaciones para que el día de mañana se pueda hablar de "profesionales de la dulzaina".
Por tener que atender un compromiso previo don Librado Rogado, Antonio Rogado y Juan José Garcillán pidieron que se variara el orden del día y así poder tocar sus piezas de ingreso. Se accedió a la petición e interpretaron "Habas de Bercero", a dos dulzainas y caja, y "Fantasía para Dulzaina", esta obra compuesta por don Librado Rogado.
A continuación se pidió el ingreso de los mismos en la Orden del Toro de la Vega y se empezó a discutir si se haría entrega de carta-patente de ingreso solo a los dulzaineros o también al redoblante. Antonio Rogado habló de la importancia del redoblante en cualquier grupo de dulzaineros, al cincuenta por ciento, opinión que fue apoyada por don Jonás Ordóñez y don José Gutiérrez Yuguero, en un principio, y por el resto de los allí reunidos después, por lo que se acordó allí que hubiera igualdad de trato entre dulzaineros y redoblantes, sin distinción a la hora de conceder carta- patente de hidalguía. También se dijo que , a partir de ese día, al decir la palabra dulzaineros de forma genérica se considere también incluida en ella a los redoblantes.
Los tres dulzaineros(entiéndase incluido al redoblante) mencionados recibieron carta-patente, fueron informados de sus derechos y deberes, se les otorgó el permiso de uso del escudo de los Dulzaineros del Toro de la Vega y colores de cintas para su lanza o dulzaina.
Prosiguió el coloquio. Jonás Ordóñez habló en un tono un tanto pesimista sobre el "mundo de los dulzaineros", en sus aspectos retributivos, también dijo, entre otras cosas. "El dulzainero ideal debe tener más paciencia, ya que se requieren al menos cuatro años de aprendizaje para serlo", (se refería a algunos alumnos que dejaban sus enseñanzas para lanzarse a hacer actuaciones por su cuenta cuando ya creían saber algo).
También habló del sonido que lograban los dulzaineros de Valladolid en el pasado, mejor que el del resto de las provincias, y del de las distintas clases de dulzainas, diciendo que las mejores son las de janea, palosanto o ébano.
Después intervino don José Luis Castán Pérez, de Aldeamayor de San Martín, comparando el mundo de la dulzaina con Castilla misma. Habló de sus actividades en Madrid en relación con el Seminario de Investigación de la Dulzaina.
Terminó el coloquio con la intervención de don Rafael Cubillo, que señaló lo positivo que puede suponer este intercambio de opiniones entre dulzaineros, y el auge que está tomando la dulzaina entre las nuevas generaciones.
A continuación se procedió a la interpretación de melodías para el ingreso en la Orden. Comenzaron don Rafael Cubillo (dulzaina) y don Fernando Zarzosa (caja), tocando "Jota Antígua Castellana" y "Entrada de Baile"; a continuación don Jonás Ordóñez y don Gregorio Ordóñez tocaron "Entradilla: La Danza" y "Jota Burgalesa"; después don José Luis Castán y don José Gutiérrez Yuguero interpretaron "Diana" y "Jota Castellana", del repertorio de Chus García, dulzainero de la zona. Don Jorge Bayón y doña Begoña Fernández interpretaron la "Danza del Toro de la Vega".
Terminadas las actuaciones se hizo entrega de las Cartas-patente de Dulzainero, realizadas a mano sobre base de pergamino por el artista J.R. Muelas. Llevan éstas el escudo de los Dulzaineros del Toro de la Vega, que consta de una llave de oro sobre campo de gules. El campo de gules simboliza honor y dignidad y la llave de oro el poder del Dulzainero de abrir la puerta que comunica con el pasado de los pueblos. También lleva la carta-patente manuscritos los derechos y obligaciones de los Dulzaineros del Toro de la Vega, y los colores de las cintas elegidas por éstos para tornear. Sellados y rubricados por: Dulzainero Mayor, Fiscal de Campo, Canciller y Gran Maestre de la Orden.
Entregadas las patentes se formó una comitiva que partió del local de la asociación y se dirigió a la iglesia de San Antolín para hacer un ofrecimiento floral a doña Juana I de Castilla. Encabezaban la comitiva todos los redoblantes, seguidos de los dulzaineros, y, más atrás, todos los asistentes al acto. Se marchó tocando diversas dianas y pasacalles.
Llegados a San Antolín, en la puerta principal, don José Ignacio Velasco, Chanciller de la Orden, colocó un ramo de claveles rojos, honrando así la memoria de la reina Juana, mientras se tocaba las "Habas Verdes", himno solemne de este grupo. Acto seguido, después de la plegaria por la reina, la comitiva se dirigió de nuevo a la casa de la asociación, interpretando los dulzaineros la "Jota de la niña"-
Jamás había visto Tordesillas tan gran concierto de cajas y dulzainas. Vibraba el aire e incluso las piedras de tal forma que ni Josué con todas sus trompetas y el Arca de la Alianza hubiera sido sentido. Bien conjuntadas las dulzainas y mejor las cajas se llegó a la casa de la Orden, donde se ofreció un ágape a los presentes. Y con aire desenfadado, en un ambiente agradable, se tocaron melodías, algunas compartidas por varios dulzaineros y cajas.
La jornada fue emotiva y hay que hacer de la misma un balance positivo.
El acto terminó, aproximadamente a las dos y media del mediodía.